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tarea de formación tanto allí como en la Prefectura. Participó la extensa navegación Buenos Aires–Ushuaia–Cabo de
en múltiples ediciones de la Regata a Río, a bordo del Fortuna Hornos–Isla de los Estados–Buenos Aires.1985: Buenos
al mando al mando de Roald Kolliker Frers, junto al “Negro” Aires–Río de Janeiro.1986: Regata Patagónica (Buenos Aires–
Heredia donde tuvieron una excelente performance. Mar del Plata–Necochea–Viedma–Caleta Hornos–Puerto
También a bordo del Fortuna II y del Esperanza. Su apodo Deseado).1987: Buenos Aires–Río, edición en la que el
“Oveja” se debía a su cabello enrulado; “Nono”, en cambio, Esperanza ganó la general.
surgió en la Prefectura, donde era el más veterano de la tripu- A lo largo de décadas, Torre se mantuvo siempre en primera
lación. línea en las principales regatas del continente.
Solía resumir así su filosofía de navegante: « Me gusta correr Su presencia a bordo de los Fortuna, el Esperanza, el Matrero
regatas, no navego casi de crucero. Siempre tuve la suerte de y tantos otros barcos definió una época en la náutica argentina.
elegir mis tripulaciones, y las hice a mi manera, tanto en el El homenaje realizado en la Escuela Naval no solo recordó a
Fortuna como en el Esperanza.» un gran navegante, sino también a un formador, un compañero
La trayectoria deportiva de Jorge “Nono” Torre es, por sí sola, de mar y un referente silencioso cuya influencia se extiende
una parte fundamental de la historia de la vela argentina. más allá de los podios y de las bitácoras.
Su presencia en competiciones nacionales e internacionales Entre veleros engalanados, trompetas y viejos amigos, quedó
dejó una huella profunda, tanto por sus resultados como por su claro que el “Nono” Torres sigue presente: en la memoria de
estilo de liderazgo. quienes lo conocieron, en las historias de las que fue protago-
En 1977, integró el equipo argentino de la Admiral’s Cup, nista y en cada navegante que, sin saberlo, hereda algo de su
compuesto por los veleros Fortuna II, La Pinta y Madruga. El espíritu.
Fortuna II, fue el barco más destacado de la representación Un hombre que no buscaba protagonismo terminó convirtién-
nacional: obtuvo el mayor puntaje acumulado y ganó la Copa dose, por mérito propio, en leyenda.
German Frers. En el río, en el mar y en la comunidad náutica, su estela segui-
Su familia recuerda que, en total, participó en tres ediciones rá marcando rumbo.
de la Admiral’s Cup, un logro reservado para muy pocos nave-
gantes argentinos.
Su experiencia internacional fue extensa y diversa.
Compitió en trece ediciones de la Regata Buenos Aires–Río,
por lo que recibió una distinción especial como el navegante
con mayor cantidad de participaciones.
Dos ediciones de la Newport–Bermuda, en la Regata
Newport–Cork (Irlanda), en la Regata Cartagena–Boston
(1980, como skipper del Esperanza)
Y también en la regata Sudáfrica–Río de Janeiro. También
participo en la Regata Colón ’92, donde obtuvo el segundo
puesto con el Esperanza sobre un total de 45 yates.
Marcelo Sarpero también recuerda su participación en nume-
rosas travesías y regatas de altísimo nivel, entre ellas:1980:
Norfolk–Boston.1982 y 1983. Buenos Aires–Mar del Plata y
Mar del Plata–Punta del Este en1984. Olivos–Florianópolis, y
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